Disminuye el esfuerzo trabajando inteligentemente

Cambia tu manera de actuar con el cambio sistémico

Una entrevista con Rob Ricigliano

Antes de ser coach de sistemas y complejidades para The Omidyar Group, Rob Ricigliano realizaba negociaciones de paz en algunos de los lugares más complejos de nuestro planeta. Rob ha trabajado en asuntos que van desde la transición del apartheid en Sudáfrica, al proceso de paz de Colombia, hasta la mediación del post-conflicto en la República Democrática del Congo. A través de estas experiencias, Rob se dió cuenta que la paz requería que los agentes de cambio pensaran en el ecosistema como un todo en vez de en intervenciones individuales de manera aislada, que en muchas ocasiones causaban más daño que alivio.

Rob sigue viendo que hoy en día muchos emprendedores sociales continúan encontrándose con este mismo problema. Somos muchas las personas que estamos intentando cambiar el mundo, pero nuestros esfuerzos no siempre tienen éxito. Una persona puede inventarse uno de los artilugios más increíbles para filtrar agua o una linterna solar, pero el resultado del impacto social y el retorno financiero puede verse muy limitado si no es capaz de encajarlo en un contexto más amplio. Rob ayuda a innovadores sociales a trabajar de una manera más inteligente buscando puntos de apalancamiento estratégicos que puedan hacer que el sistema cambie de rumbo al conseguir que sus esfuerzos tengan un mayor impacto. A esto se le llama: Cambio Sistémico.

Amy Ahearn, quien diseña cursos de +Acumen, entrevistó a Rob, experto en Cambio Sistémico, y hablaron de los motivos por los que consideraba esta metodología una herramienta poderosa y cómo esta herramienta podría suponer un antes y un después para todos los líderes que cuentan con una visión de futuro y un pensamiento social.

Amy Ahearn: Eres coach de sistemas y complejidades para The Omidyar Group. Es un título bastante interesante. ¿Puedes describirnos lo que haces?

Rob Ricigliano: The Omidyar Group, la organización en la que trabajo, es una familia de iniciativas y organizaciones. Sus objetivos para el cambio social han resultado en programas realmente interesantes que tocan casi todos los ámbitos, desde el tráfico de personas, mediación de paz, inclusión financiera o incluso educación. Mi trabajo es ayudarle a diferentes equipos a entender de manera práctica todos los sistemas complejos en los que operan. Identificamos puntos de apalancamiento en los que pueden sujetarse para crear un impacto a gran escala y en los que se puedan construir modelos de capitalización.

Amy: ¿Puedes dar algunos ejemplos del tipo de equipos y problemas con los que has trabajado?

Rob: Hace un tiempo, trabajé con una empresa de inversión filantrópica para ayudarles a entender cómo desarrollar una estrategia de inversión que mejorase el sistema educativo de Estados Unidos. También hemos trabajado con equipos que están intentando entender la dinámica del congreso del país, y con otras personas que hacen parte de equipos que trabajan asuntos de derechos humanos en Nepal y Qatar.

Amy: Has utilizado el término “herramientas de sistemas y complejidades”. Últimamente también he escuchado a más personas hablar del término “Pensamiento sistémico”. ¿Puedes ayudarnos a entender a que te refieres con “pensamiento sistémico” o “cambio sistémico”?

Rob: Pensamiento sistémico puede significar diferentes cosas para diferentes personas. En The Omidyar Group hemos empezado a capturar y catalizar un nuevo enfoque para abordar problemas complejos, el cual hemos llamado Cambio Sistémico. Vemos que este enfoque tiene tres componentes esenciales: primero, el cambio sistémico es una mentalidad o forma de pensar sobre cómo trabajar en un mundo caótico para conseguir promover ciertos resultados. Estos resultados pueden ser muy diversos, desde la paz, hasta más justicia o prosperidad. En segundo lugar, el cambio sistémico es como una caja de herramientas. Queremos dar a las personas maneras operativas para llevar a cabo un análisis y poder desarrollar una estrategia acertada. Y en tercer lugar, el cambio sistémico implica procesos muy particulares  para fomentar una inteligencia colectiva, un sentimiento de creación colectivo, y consecuentemente una acción colectiva. Son procesos participativos que permiten a las personas tener conversaciones difíciles, compartir perspectivas, retarse los unos a los otros en sus formas de pensar con el fin de llegar a un entendimiento integrador del problema social en cuestión y cómo podría o debería de abordarse.

Amy: Eso es un marco muy útil. Así que cuando trabajas con equipos de The Omidyar Group, ¿por qué les dices que es importante pensar en cómo aplicar el cambio sistémico como enfoque en su trabajo?

Rob: Muchas veces la gente piensa que no tiene tiempo para hacer este tipo de prácticas. El cambio sistémico puede requerir mucho tiempo y esfuerzo si se quiere construir un entendimiento compartido sobre un problema complejo. Es ahí donde tienes que considerar las trampas más comunes en las que cae la gente que intenta utilizar un enfoque más tradicional y lineal en sus proyectos e iniciativas. 

Tenemos la tendencia de simplificar al máximo estos sistemas complejos. Es como si nos pusiéramos un antifaz y dijeramos: “Sé que hay asuntos políticos, que hay conflicto e injusticia, que hay trauma, pero yo solo trabajo la educación infantil, así que no quiero saber sobre el resto de cosas. Solo quiero saber como puedo hacer un proyecto de educación infantil muy bien.” Entiendo que ese sea nuestro instinto pero esto puede limitarnos a conseguir determinados resultados. Incluso si ese programa de educación infantil se implementa, seguramente no nos lleve a nuestro objetivo final de conseguir una sociedad más pacífica o una mejor calidad de vida.

Amy: ¿Cómo empezaste a interesarte por los “sistemas”?

Rob: No empecé trabajando en sistemas. Empecé estudiando Derecho. Era ambicioso e idealista pero también una persona muy operacional y práctica. Cuando empecé a estudiar derecho pensaba que era un sitio en el que aprendería una serie de habilidades que me permitirían cambiar el mundo de una manera idealista y a su vez práctica.

Amy: Pero suena a que eso nunca llegó a ocurrir.

Rob: Fui muy afortunado al cruzarme pronto en mi carrera con personas que trabajaban en negociación y mediación, especialmente resolviendo problemas de una manera colaborativa. Me cautivó la habilidad de estas personas en los procesos de mediación, convirtiendo lo imposible en posible. Empecé a involucrarme en trabajo de conflictos internacionales y control armamentístico, y trabajé en todo tipo de procesos de resolución de conflictos realmente increíbles. Trabajé en asuntos de la transición del apartheid en Sudáfrica, el proceso de paz en Colombia, la mediación del post-conflicto en la República Democrática del Congo, la antigua Unión Soviética, Iraq o Afganistán. Cuanto más me involucraba en negociaciones de paz más me daba cuenta de que era una herramienta muy poderosa. Pero también vi que había unas limitaciones impresionantes. 

Podíamos hacer nuestra parte del trabajo de una manera excelente y ayudar en el acuerdo de mediación, pero el proceso de construcción de paz muchas veces no tenía éxito. Los líderes podían haber llegado a un acuerdo importante, pero el proceso que se suponía llevaría a la paz no tenía el resultado esperado. Y eso es precisamente lo que me empezó a frustrar y a la vez fascinar. Empecé preguntándome – “Si nuestro trabajo funciona, ¿por qué el proceso a gran escala no funciona? Y eventualmente esta pregunta me llevó a mirar los sistemas y el cambio sistémico.

Amy: Fascinante. ¿Cómo esto cambió tu trabajo?

Rob: Empecé a adoptar un enfoque de cambio sistémico y empecé a darme cuenta de cómo aplicarlo en algunas de las situaciones más difíciles, extrañas y amorfas; asuntos complejos de tratar como la situación de personas en condición de calle, o temas relacionados a derechos humanos, en los que mucha gente ha trabajado mucho tiempo pero que aún no han sido resueltos.

Amy: ¿tienes alguna historia que se destaque sobre cómo el enfoque de la práctica sistémica ha conllevado una transformación en tu trabajo?

Rob: Mi punto de inflexión y mi entrada al cambio sistémico fue mientras trabajaba en el proceso de paz en la República Democrática del Congo a principio de los 2000. Este país había experimentado recientemente lo que muchos llamaron: “La tercera guerra Africana”. La guerra había cesado pero las negociaciones que supuestamente conseguirían una paz permanente estaban teniendo dificultades en el momento inicial.

Era parte del equipo que estaba facilitando el diálogo entre los dos grupos rebeldes y el gobierno. Tratábamos de ayudar a que el proceso de paz volviera a tomar el rumbo correcto. Pero cuando teníamos algún progreso, un nuevo conflicto comenzaba y las negociaciones volvían al mismo punto de partida. Empecé a dibujar un mapa simple de las dinámicas del proceso de paz. En este ejercicio me di cuenta que lo que estábamos haciendo provocaba una situación peor. Nos dimos cuenta que tendríamos que cambiar nuestras tácticas y dejar de centrarnos a un nivel nacional para centrarnos en trabajar las treguas locales. Finalmente eso fue exactamente lo que hicimos, esto nos ayudó a mediar las bases de un acuerdo de tregua que fue posteriormente trabajado por los actores oficiales y eventualmente condujo a que uno de los grupos rebeldes se uniera al gobierno de unidad nacional. Así que, un enfoque de cambio sistémico contribuyó a terminar con esa fase del conflicto en el Congo.

Amy: ¡Increíble! Ya puedo entender el motivo por el que fue un momento de inflexión.

Rob: Sí. Otra de las trampas que puedes evitar a través de la práctica sistémica es el riesgo de consecuencias que sin intención pueden ser dañinas. A veces algunas cosas que pueden parecer buenas en un primer momento pueden causar un impacto negativo. El ejemplo clásico es el incremento de personas sin hogar en las zonas en las que hay más casas de acogida, o los paquetes de ayuda alimentaria causando que se incrementen el número de muertes por hambre ya que destruye el mercado agricultor local.

El objetivo final del cambio sistémico es aprovechar el potencial de la acción colectiva para crear un impacto mayor. El cambio sistémico te permite integrar distintas formas de ver las cosas a una perspectiva común de cómo es un determinado problema social y cómo debemos trabajarlo. Cuando eres capaz de visualizar todo el sistema resulta mucho más fácil ver el rol que tiene cada persona y cómo estos roles pueden ser complementarios al trabajo de todos, de tal manera que lo que hagamos está realmente aumentando el impacto.

CÓMO SE RELACIONA ESTO CON NUESTRO TRABAJO

En Acumen le apostamos a crear una masa crítica de agentes de cambio social con las habilidades, los valores y el poder de cambiar la narrativa de la región; y lo hacemos cambiando la forma en que se forman nuestros líderes y en cómo definimos el liderazgo, basado en carácter y el éxito colectivo. Así como lo dice Rob, creemos que el Cambio Sistémico es un enfoque nos puede dar herramientas para generar un mayor impacto y transformar comunidades. 

Tenemos un conjunto de cursos de liderazgo en inglés que abordan los elementos descritos en este artículo como Cambio Sistémico: aprendiendo a utilizar el pensamiento sistémico para pasar de lo “imposible” al impacto . Actualmente, nos encontramos generando más contenido virtual en español. Adicionalmente, en Colombia (como un piloto para el resto de América Latina) tenemos nuestro Programa de Fellows que busca proveer a un grupo de líderes de impacto social con el conocimiento; el laboratorio de práctica; los sistemas de soporte; y las habilidades para desafiar el statu quo, sacar provecho de la diversidad y lograr movilizar comunidades.

The post Disminuye el esfuerzo trabajando inteligentemente appeared first on Acumen.